inici
 
     
Pàgina oficial de l'Institut Català d'Antropologia  
Introducción

Clara Gari

Orquestra del Caos

Partout, des codes anaysent , marquent, restreignent, dressent, répriment,
canalisent les sons primitifs du langange, du corps, des outils, des objets,
des rapports avec les autres et avec soi même.


(Jacques Attali, Bruits)

De niña tenía un disco con un cuento que escuchaba una y otra vez sin cansarme. Un buen día, la paz de los animales del bosque era alterada por un sonido extraño. No era el canto del papagayo, ni el rugir del león, ni el grito estridente del pavo real, ni los vagidos de los ciervos; era un sonido desconocido, deslocalizado e inquietante. Los animales del bosque se ponían nerviosos y en una cumbre celebrada en un claro, proponían soluciones descabelladas. “Que se instale un radar” decía la jirafa “así sabremos, por lo menos de donde viene el sonido”. Recuerdo también que el canguro, preocupado, insistía sin saber cómo concluir “yo creo que, yo creo que…”. Lo que más asustaba a los animales del bosque no era escuchar aquel sonido, por otra parte nada desagradable. Lo que les inquietaba realmente era “ser escuchados” por él.
“¿Qué ha sido ese ruido?” el sonido oculto es un clásico de los relatos de miedo, del cine de terror. El paso, el aliento, el objeto que cae, la risita ahogada. El sonido oculto acecha, es la prueba que delata a un oyente que no quiere ser descubierto porque se prepara a alguna forma de agresión.

Mucho antes de los tiempos de la electrónica, antes aún de los tiempos de la electricidad, los sonidos se organizaban ya para crear o consolidar una comunidad y para articular el poder entre quien lo detentaba y el grupo. Ya entonces una teoría del poder era impensable sin un discurso sobre la localización del ruido y de su formalización.

Escuchar, censurar, registrar, vigilar, son armas de poder. La tecnología de la escucha, ordenación, almacenamiento y transmisión del ruido son parte esencial de este arsenal: la escucha y su memoria permiten controlar la historia, manipular la cultura de un pueblo, canalizar su violencia y orientar su esperanza. Así es como la tecnología contemporánea en manos del Estado postindustrial transforma las acústicas del control en un gigantesco aparato que emite ruido y a la vez en un gigantesco radar capaz de escucharlo todo.

Todos los sistemas totalitarios han acallado el ruido subversivo; origen de exigencias de autonomía cultural, reivindicación de las diferencias o de la marginalidad. Los primeros sistemas de difusión de la música son utilizados para construir un sistema de escucha y de vigilancia social. Muzak inaugura en los años 70 un sistema que permite utilizar los canales de difusión musical para difundir órdenes y para controlar al oidor. Desde de Muzak el abanico de los sonidos fabricados para el control de los grupos humanos se despliega y se expande en su particular cosmos inquietante.

El grupo Ciutat Sonora formado por jóvenes investigadores preocupados por el sonido inició su andadura dentro de un proyecto en colaboración con la Orquestra del Caos, que investigaba los usos del grito humano para generar consenso: unificar el esfuerzo físico en el trabajo, canalizar la emoción en el deporte y en el espectáculo, articular la protesta o amplificar la violencia en la pelea eran algunos de estos usos recogidos en el ahora y el aquí de nuestra sociedad, cada vez más ruidosa.

El trabajo que ahora nos ocupa da una vuelta de tuerca a estas ideas pasando de las estrategias de consenso a las de control y del uso de la voz al de toda clase de instrumentos, muchos de ellos caracterizados por una sofisticada tecnología.
Alarmas, señales de emergencia, tiros disuasivos al aire, músicas ambientales y discursos proferidos desde altavoces ensordecedores son algunos de los dispositivos analizados en este libro. Pero también dispositivos de escucha, grabaciones, registros. Instrumentos que hacen enmudecer la pluralidad de las voces e instrumentos que hacen imposible zafarse a la escucha. Por supuesto, la tecnología no es neutra y en estas páginas se analiza bajo varios aspectos su papel determinante en las estrategias sonoras de control disciplinario. La conmoción sonora como estrategia de control social y la invasión del espacio público sonoro por alarmas, sirenas y megafonías son contrapuestas a las manifestaciones sonoras y espontáneas como los gritos, abucheos, caceroladas y otras “melodías compartidas” y también con una mirada hacia las relaciones entre el sonido y el ocio.


A la escucha de la ciudad, el grupo Ciutat Sonora y la Orquestra del Caos interrogan el espacio sonoro en todos sus rincones, en todos sus aspectos, en las fracturas de todas sus derivas. Abren, con esta publicación de tema infrecuente, un debate intenso y apasionado que seguramente generará respuestas de todo tipo en los tiempos a venir.

 

 
    ISSN 1696-8298 © de cada text: el seu autor, © d'aquesta edicio: Quaderns-e de l'ICA