El presente artículo
gira alrededor de la siguiente pregunta: ¿Cómo suenan
las manifestaciones reivindicativas en Barcelona, cómo han
sonado a lo largo del siglo XX?
Durante las primeras décadas, marcadas por la lucha obrera,
el canto emblemático, coreado a viva voz, fue uno de los
indiscutibles protagonistas del paisaje sonoro de las manifestaciones.
Los discursos, los coros y las bandas musicales, empezaron a ocupar
también un espacio significativo, conformando, a grandes
rasgos, la fisonomía de estos actos.
Durante la llamada transición española, el eslogan
se erigió en el símbolo inequívoco de las marchas.
Sin embargo, en los últimos años, nuevos elementos
sonoros parecen estar desplazando aquellas prácticas a un
segundo plano. Ha llegado el Carnaval. A bordo de grandes camiones
dotados de fabulosos equipos de sonido, los disc-jockeys, armados
de ordenadores portátiles capaces de generar sin fin de ritmos,
marcan el paso de las multitudes.
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