En los últimos años,
la mayor parte de los países latinoamericanos han iniciado
la transformación de sus sistemas sanitarios con el objetivo
de resolver importantes problemáticas de sus poblaciones,
como el acceso desigual a la asistencia médica y las altas
tasas de morbimortalidad de los grupos más vulnerables. La
tarea no es sencilla, pues los procesos de “transición
de salud” o “transición epidemiológica”
(1) dependen
muy directamente de modificaciones estructurales de tipo social
y material que permitan eliminar o reducir las desigualdades. La
pobreza, la ausencia en algunos países de una cobertura sanitaria
universal, los conflictos y los procesos de discriminación
existentes en sociedades con una marcada diversidad étnica,
así como los problemas territoriales y de comunicación,
especialmente en las zonas rurales, se convierten en obstáculos
para la mejora de las condiciones de vida y de salud de gran parte
de la población latinoamericana. En este contexto, los dispositivos
de atención primaria adquieren un especial protagonismo por
su estructura descentralizada, por su mayor proximidad a los diferentes
grupos sociales y por su carácter no sólo asistencial,
sino también preventivo y de promoción de la salud.
El propósito del proyecto Health for All in Latin America
(HfALA) es mejorar la atención sanitaria en estos países
mediante el uso de las nuevas tecnologías de la información.
HfALA (2)
(http://www.healthinlatinamerica.org)
es un proyecto financiado por el programa Alliance for the Information
Society, @LIS, (http://europa.eu.int/alis)
de la Comisión Europea y tiene como objetivo la potenciación
de los sistemas sanitarios de atención primaria en América
Latina a partir de la capacitación de los equipos de profesionales
mediante una plataforma de e-learning. El proyecto está dirigido
por la Fondazione Angelo Celli per una cultura de la salute
(http://www.antropologiamedica.it)
con la participación de diversas instituciones europeas y
latinoamericanas como la Universidade Federal de Bahia (UFBA), la
Universidad Autónoma "Tomas Frias" de Potosí
(Bolivia), el Municipio de Potosí (Bolivia), el Hospital
Daniel Bracamonte de Potosí (Bolivia), la Università
Luigi Bocconi, la Universidad de Amsterdam, la Universidad Complutense
de Madrid, la Universita degli Studi di Perugia y la Universitat
Rovira i Virgili. Inicialmente, esta iniciativa se está desarrollando
en dos zonas piloto: la provincia de Potosí en Bolivia y
el Municipio de Vitoria da Conquista en el Estado de Bahía
(Brasil), aunque posteriormente está prevista su diseminación
en otros territorios de estos dos países y del área
latinoamericana. En términos generales, el proyecto puede
entenderse como un instrumento que enfrenta el doble desafío
de reducir, en el contexto de América Latina, las desigualdades
tanto en materia de salud como en el acceso a la sociedad de la
información.
Una característica innovadora de Health for All in
Latin America es que está organizado y planificado por
especialistas en Antropología médica, aunque, y tal
como requieren este tipo de intervenciones, también cuenta
con la participación activa de profesionales diversos, como
médicos, epidemiólogos, economistas, salubristas,
ingenieros informáticos, sociólogos, psicólogos
y educadores. Esta diversidad científica y disciplinar permite
abordar la cuestión de la atención primaria de salud
desde múltiples niveles entre los que destaca el análisis
del papel que los contextos sociales tienen en la producción
de los procesos de salud/enfermedad/atención. De hecho, se
puede hablar de un esfuerzo de multidisciplinariedad y de interdisciplinariedad
que se refleja en el tipo de investigación previa a las intervenciones,
en el proceso de toma de decisiones y en la propia planificación
de las diferentes fases del proyecto.
La primera fase, realizada durante el primer año del HfALA
(octubre de 2003- septiembre de 2004) ha consistido en la realización
de trabajo de campo etnográfico en las dos zonas piloto (Potosí
y Vitoria da Conquista) con el objetivo de conocer las necesidades
de salud y asistencia de las poblaciones, los sistemas locales de
atención (incluidos los sistemas médicos tradicionales),
las condiciones infraestructurales para la implementación
de una plataforma de e-learning y las prioridades de capacitación
de los diferentes profesionales de los equipos de atención
primaria: médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería
y agentes de salud comunitarios. Las técnicas de investigación
utilizadas han sido, principalmente, la información documental,
las entrevistas a informantes clave, la observación-participante
y los grupos focales con profesionales y usuarios. El método
etnográfico se ha revelado aquí como un instrumento
eficaz tanto para el conocimiento de las realidades locales (necesidades
de atención y de capacitación) como para establecer
una relación dialógica con los actores implicados
que facilite una participación activa de profesionales y
usuarios en el proyecto. No olvidemos que la relación que
establece el etnógrafo con el mundo que intenta analizar
es también una relación social en sí misma
y que, como tal, introduce modificaciones en el paisaje humano que
es objeto de investigación. La posición epistemológica
de no-saber, la actitud de escucha y la interpretación del
punto de vista nativo son, entre otros principios, formas de interacción
social que otorgan a los actores locales un mayor protagonismo y
una mayor, también, capacidad de decisión en comparación
con otras formas verticales o monológicas de intervención
en salud internacional.
La siguiente fase, que ha comenzado recientemente (octubre de
2004), supone el desarrollo de diversas actividades, como la distribución
de equipos informáticos, la capacitación de los profesionales
de atención primaria en el uso de las nuevas tecnologías
de la información y la creación de cursos on-line
específicos de acuerdo con las necesidades observadas y los
requerimientos de los usuarios y los propios profesionales. El objetivo
último es, en definitiva, ayudar a formular una nueva cultura
asistencial en los dispositivos que permita una mayor calidad de
la atención y, como consecuencia, una mejora de la salud
de los grupos sociales que dependen de los sistemas sanitarios públicos;
los cuales, no por azar, son también los más vulnerables.
|