Las creencias
Los testigos de Jehová forman parte del grupo de movimientos
religiosos de tipo milenarista, caracterizados por un discurso condicionado
por la esperanza en la segunda venida del Mesías Jesucristo.
Su fundador, C. T. Russell [1],
siguió una doctrina basada en una cronología bíblica
determinada, que con el tiempo ha sido modificada [2].
Sus creencias han experimentado un proceso de construcción
progresiva a medida que avanzaba su entendimiento de la Biblia.
Este hecho ha implicado que hayan sido objeto de transformaciones
en varias ocasiones, hasta llegar a la interpretación más
apropiada según las señales que consideran que Dios
les envía. Estos cambios provienen de la revelación
progresiva que el Espíritu Santo de Dios va haciendo a los
miembros ungidos [3],
como evidencia de que el fin de este sistema de cosas se
acerca.
Puesto que son seguidores del único Dios verdadero se consideran
su pueblo escogido. Así, los Testigos son la única
religión verdadera, por lo tanto, no creen necesario
relacionarse con cualquier otra religión ajena a la suya.
Representan un grupo de fieles seguidores en medio de Babilonia
la Grande, el imperio de la religión falsa. Su fe en
Dios demuestra que Satanás el Diablo estaba equivocado cuando
le dijo a Jehová que ningún hombre le sería
fiel a cambio de nada. Eso no niega la existencia de un gran grupo
de seguidores del Diablo que reafirman la necesidad de la intervención
de Dios para acabar con el desorden en este sistema de cosas.
La desobediencia de Adán y Eva creaciones perfectas de Dios
en el paraíso, al comer del árbol del fruto del conocimiento,
significaba la herencia de la imperfección al resto de la
humanidad. Este hecho tuvo como consecuencia que Dios aplazara su
propósito inicial, la vida eterna en nuestro planeta convertido
en un paraíso. Gracias al sacrificio que efectuó Jesucristo,
otro ser perfecto, al dar su vida por la humanidad, se abre la posibilidad
para que Dios llegue a perdonar nuestros pecados y vuelva a instaurar
ese paraíso donde existirán las mejores condiciones
de vida.
Jesucristo empieza a reinar en los cielos en el momento en el que
Satanás es arrojado a la tierra. Durante este período,
Cristo reinará entre sus enemigos hasta la llegada de la
batalla de Harmagedón que será seguida por el Reinado
Milenario de Cristo. El año 1914 se considera el inicio de
este reinado de Jesucristo [4]
previo a la batalla apocalíptica, y coincide con el fin del
Tiempo de los Gentiles [5]
y el inicio de la época del tiempo del fin. Los
acontecimientos sucedidos a partir de este momento refuerzan esta
creencia (las dos Guerras Mundiales, el hambre, las enfermedades
sin curación como el SIDA o el cáncer, la inmoralidad
ilimitada, etc.). Los fieles Testigos se enfrentan a “tiempos
críticos y difíciles de manejar” (2 Timoteo
3: 1-5), durante los cuales es de vital importancia hacer llegar
al mayor público posible el mensaje proveniente de Dios.
Este mensaje consiste en proclamar la presencia y el reino de Jesucristo
y la inminente llegada del fin de este sistema de cosas,
previsto antes de la desaparición de la generación
nacida en 1914 [6]. Los fieles
tienen la esperanza de vivir eternamente en un paraíso en
la tierra. La cantidad de personas que pueden beneficiarse de este
privilegio es indeterminada y no está sujeta a ningún
tipo de limitación como la raza, la nación o la lengua.
Por eso, se conoce a los seguidores de Jehová como Testigos,
ya que se encargan de dar a conocer su mensaje mediante la predicación
a escala mundial.
El Día del Juicio las personas serán juzgadas según
su obediencia a la voluntad de Dios. Los sinceros adoradores de
Jehová podrán disfrutar de los beneficios del nuevo
reinado milenario de Jesucristo, mientras que el resto de la humanidad
será destruida. Los sobrevivientes compartirán la
vida en el paraíso con los resucitados de entre los muertos,
hasta que al finalizar el período de mil años vuelvan
a ser sometidos a una prueba. Satanás y sus demonios serán
liberados del abismo donde fueron arrojados en la batalla de Harmagedón
“por un poco de tiempo”. De este modo, se volverá
a llevar a cabo una nueva selección entre los verdaderos
creyentes y los falsos. Finalmente, será instaurado el paraíso
terrenal de un modo definitivo y, Satanás y sus demonios,
serán arrojados al “lago de fuego y azufre” que
supone la muerta eterna [7].
Estos apuntes resumen la base de la doctrina de los Testigos, pero
para llegar a entenderla de un modo más completo es necesario
conocer otros elementos. Los Testigos de Jehová toman como
base de sus creencias la Biblia que consideran la Palabra de Dios
y, por eso, para sus miembros representa la verdad absoluta (2 Tim.
3:16, 17). Poseen una traducción propia de la misma, la Traducción
del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras [8],
donde aparece el que según los Testigos es el verdadero nombre
de Dios, Jehová, el Dios todopoderoso creador del universo
(Sal. 83: 18). Diferencian entre Jehová Dios y su hijo Jesucristo
y, por lo tanto, no creen en la Trinidad. Jesús fue el primer
ser creado por Dios y su representante terrenal (Col. 1: 15), y
participó junto con Él en la creación del universo.
El Espíritu Santo existe pero como fuerza activa de Dios,
una figura separada. De este modo, aunque están unidos, Padre,
Hijo y Espíritu Santo no forman una misma persona. Consideran
el origen de la creencia en la Trinidad pagano (antigua Babilonia
y Egipto).
Siguiendo con este argumento tampoco consideran que María
deba recibir una mención especial, simplemente es la mujer
que dio a luz a Jesús escogida por Jehová. Este hecho
no la convierte en “su madre espiritual”, sólo
en su madre carnal, así que darle una devoción especial
no es procedente. Tampoco debe entenderse su veneración como
un canal indirecto para adorar a Dios, ya que: “Hay un solo
Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo
Jesús” (1 Tim. 2: 5) [9].
Por lo tanto, la adoración a María es incorrecta y
también procede del paganismo.
A diferencia de otras tradiciones, los Testigos creen que Cristo
murió clavado en un madero de tormento y no en una cruz.
De este modo, fue posible la redención del pecado y la reconciliación
con Dios. La creencia en la crucifixión proviene de una interpretación
equivocada de los textos originales, por eso la cruz es un símbolo
pagano que debe evitarse. No debe rendirse respeto a crucifijos,
medallas, etc., ya que la idolatría no se consiente dentro
del grupo.
La muerte supone que las funciones vitales del individuo dejan
de funcionar. Es la negación de la vida e implica la desaparición
total y absoluta. Lo único que sobrevive a la muerte es el
recuerdo que pueda tener Jehová de la persona en referencia
a su actividad mientras vivía. De este recuerdo dependerá
que en el futuro la persona pueda ser resucitada de entre los muertos
para vivir en un paraíso terrenal. Por eso, los Testigos
acostumbran a comparar la muerte con el sueño, tanto por
la inconsciencia de los muertos como por la esperanza que tienen
de despertar mediante la resurrección. Este ejemplo facilita
la comprensión de la diferenciación de dos tipos de
muerte: la física o heredada y la muerte segunda. La primera
proviene de la imperfección humana heredada de Adán
tras desobedecer a Dios. Afecta a todos los humanos por igual y
puede ser eliminada si la persona se beneficia de la resurrección.
La segunda muerte es la que proviene directamente de una sentencia
divina, como, por ejemplo, Harmagedón. Para estas personas
no existe la posibilidad de resucitar, son aniquiladas completamente.
Por otra parte, rechazan la existencia del infierno como lugar
de tormento eterno. Esta concepción es errónea y responde
a una interpretación bíblica desviada. Es imposible
que un Dios tan bondadoso y generoso como Jehová someta a
semejante castigo a las personas. El infierno es la sepultura común
de la humanidad. En este sentido, consideran que el alma no es un
elemento exterior al ser humano, sino que la persona misma es alma
y no tiene un alma. Una vez se muere, tanto el cuerpo como el alma
desaparecen completamente.
Dentro de los Testigos existen dos grupos diferenciados. Uno de
ellos es el del pequeño rebaño formado por
los que gobernarán junto con Cristo en el cielo y, el otro,
la gran muchedumbre, que está formado por el resto
de fieles que vivirán eternamente en la tierra una vez superada
la prueba de los mil años [10].
El pequeño rebaño está compuesto por
un número limitado de hombres y mujeres, 144. 000, tal y
como indica la Biblia (Rev. 14: 1, 3). Mientras que el grupo de
la gran muchedumbre es ilimitado, nuestra conducta es el
único condicionante para formar parte del mismo.
Una de las creencias más polémicas es la que tiene
que ver con las transfusiones de sangre. En relación con
esta creencia, su guía vuelve a ser la Biblia (Gen. 9: 3-6),
donde se prohíben tanto la sangre humana como la de animales.
Uno de los textos que muestra esta prohibición es Hechos
de los Apóstoles 15: 28, 29, donde se enfatiza el deber de
“abstenerse de sangre” entre otras limitaciones. De
este modo, a partir del año 1961 el hecho de que un Testigo
reciba una transfusión de sangre se considera motivo de expulsión
[11]. De esta
actitud se han derivado múltiples críticas, aunque
la Sociedad (u Organización, como se denomina la compleja
infraestructura localizada en Brooklyn desde donde se toman todas
las decisiones relacionadas con el grupo) continua recalcando que
se trata de una cuestión de tipo religioso basada en la Biblia
y no de una aprehensión médica. A partir de los años
70 se proveyó a todos los Testigos de una tarjeta de identificación
con el objetivo de evitar las transfusiones de sangre. Siguiendo
con esta línea de actuación, se crearon varios Comités
de Enlace con los Hospitales para apoyar a aquellas personas
que se negaban a recibir una transfusión, mediante la información
de los motivos y la existencia de tratamientos alternativos. Aunque
no recibir sangre puede suponer la muerte, los Testigos son conscientes
de que su acción será recordada por Dios en un futuro
próximo y tendrán la opción de volver a vivir
mediante la resurrección en el paraíso.
Los Testigos se caracterizan por intentar seguir unas elevadas
normas de conducta contenidas en la Biblia. Forman un grupo que
se mantiene al margen del mundo que les rodea porque Satanás
el Diablo es su gobernante. No son parte de este mundo,
por eso evitan conductas como la fornicación, el adulterio,
la homosexualidad, etc., prohibidas en la primera carta a los Corintios
6: 9, 10. También rechazan la poligamia ya que el matrimonio
representa la unión entre un hombre y una mujer. Se desmarcan
de prácticas que consideran degradantes como la masturbación,
la pornografía y determinado tipo de música y literatura.
El juego por dinero está prohibido dentro del grupo porque
sólo exalta valores como el egoísmo, la avidez y la
ambición, en lugar de la honradez propia de un siervo de
Dios. El tabaco y las drogas también están prohibidos
porque se interpretan como una fuente de “contaminación
de la carne y el espíritu” (2 Cor. 7: 1). En consecuencia
con esta norma, beber en exceso tampoco entra dentro de los cánones
de conducta adoptados en el interior del grupo. Consideran el aborto
como algo espantoso porque es equivalente al hecho de eliminar una
vida. Desde el momento en el que el óvulo es fecundado ya
se está iniciando la gestación de una vida, por lo
tanto, nadie debe ponerle fin porque es algo sagrado a la vista
de Dios y va contra su Palabra.
El hecho de no formar parte de este mundo también implica
mantenerse al margen de las cuestiones políticas. La neutralidad
de los Testigos en este campo es absoluta hasta el punto de no ejercer
su derecho a voto. Se comportan como el resto de los ciudadanos
en el sentido que forman parte de un Estado, con las obligaciones
y responsabilidades que esto comporta, pero en el momento en que
éstas entran en contradicción con las disposiciones
divinas la cuestión cambia. Las Leyes de Dios siempre estarán
por encima de las de los hombres, por eso, los Testigos renuncian
a participar en temas políticos. No ejercen su derecho a
voto porque para ellos sólo existe un reino, el de Dios.
No pretenden boicotear la sociedad, simplemente no tienen ningún
tipo de interés en estos planteamientos.
De una forma similar, rechazan el servicio militar ya que prepara
para la violación de uno de los primordiales mandamientos
de Dios, “no matarás” (Exo. 20:13). También
rechazan los emblemas nacionales porque no representan el reino
de Dios. Esto no significa que los Testigos no obedezcan las leyes
humanas, sino que se desvían de aquellas que entran en conflicto
con la ley divina y su conducta educada por la Biblia. Siempre obedecerán
a Dios antes que a los hombres. Se abstienen de una serie de celebraciones
que consideran de origen pagano y que, por lo tanto, no tienen motivo
de ser para ellos. Algunas de ellas son: las Navidades, la Semana
Santa, los cumpleaños, las fiestas nacionales, etc.
En el momento en que una persona acepta todos estos preceptos y
decide comprometerse con el grupo de los Testigos de Jehová
se dedica a la Organización. Esta decisión se materializa
mediante el bautismo. Se trata de simbolizar este compromiso adquirido
con el grupo mediante la inmersión pública en agua.
De este modo, se adquiere la vestimenta de la nueva personalidad
que permite al individuo ser un Testigo de forma oficial. Si se
da el caso de violación de alguna de las normas expuestas
anteriormente, la persona es expulsada del grupo. La expulsión
es necesaria según los Testigos porque ayuda a “mantener
limpia la organización”, y permite que “el pecador
reaccione y se arrepienta de su acción”. Es llevada
a cabo por los ancianos que presiden la congregación a través
de la formación de comités judiciales donde se somete
a juicio a la persona por el acto condenatorio cometido. También
existe la posibilidad de que la persona decida desasociarse de forma
voluntaria del grupo, o que de forma progresiva pase a tener una
actitud pasiva dentro de la Organización, como se explica
posteriormente.
Pese a todas estas creencias consideran que no viven apartados
del resto de la humanidad, ya que dedican sus vidas a ayudar al
prójimo, de la misma manera que lo hizo Cristo. Él
enseñó a sus discípulos a ir a los hogares
de la gente para predicar y enseñar (Mat. 10: 11- 14). Así,
comparten el mensaje esperanzador de vida eterna con todas aquellas
personas que están dispuestas a escucharles.
La organización
La dirección de la organización es posible a través
de su estructura piramidal y de una disposición vertical
y jerárquica. Esta organización ha evolucionado desde
su fundación. En su inicio, los seguidores de Russell se
distribuían en clases (congregaciones) [12].
La asociación empezaría a adoptar una forma más
definida con la creación de la Watchtower Bible and Tract
Society [13],
y con la llegada de Rutherford (segundo presidente) a la directiva.
Los cambios llevados a cabo son, mayoritariamente, fruto de la expansión
de los Testigos a todos los continentes y del aumento del número
de sus seguidores. Otros también derivan de un mejor
entendimiento de las Escrituras. La estructura organizativa
parte de la seguida por las primeras comunidades cristianas, aunque
después haya podido variar. Su evolución permitió
percibir que las decisiones debían estar guiadas de forma
teocrática y no democrática, ya que los Testigos representan
la organización de Dios visible en la tierra. El Cuerpo
Gobernante es la máxima expresión visible de
esta teocracia porque sus acciones provienen de inspiración
divina. De este modo, la teocracia (“gobierno de Dios”),
está presidida por Jehová seguido de su hijo Jesucristo.
Después encontramos el grupo de los 144. 000, denominados
el Esclavo Fiel y Discreto [14],
que reinarán junto con Cristo desde el cielo. Luego se encuentra
la figura del Cuerpo Gobernante que dirige a la Organización
de forma terrenal desde sus oficinas ubicadas en Brooklyn (Nueva
York). La composición de este grupo proviene de miembros
del Resto Ungido (personas que pertenecen a los 144.000
y que aún viven en la tierra), que mediante inspiración
divina toman todas las decisiones Posteriormente, encontramos divisiones
realizadas en función de zonas, distritos, circuitos y congregaciones.
El Cuerpo Gobernante está formado por un número
indeterminado de miembros, aunque anteriormente estaba limitado.
Todos son ungidos por Dios como coherederos con Jesucristo. La presidencia
de las reuniones responde a una lógica rotativa cada dos
años. En el año 1975 se formaron seis comités
dentro del Cuerpo Gobernante: Comité del Presidente, Comité
de Redacción, Comité de Enseñanza, Comité
de Servicio, Comité de Publicación, y Comité
de Personal. En la elaboración y realización de las
tareas de cada Comité disponen de la colaboración
de miembros no ungidos de los Testigos, excepto en el Comité
de la Presidencia que está compuesto por el presidente actual,
el anterior y el posible sustituto en el futuro [15].
Las zonas ocupan un espacio físico determinado que incluye
varios países. Cada zona responde ante un superintendente
de zona, que se encarga de la supervisión de los países
que se encuentran dentro de la delimitación geográfica
establecida. En los países donde los Testigos disponen de
reconocimiento legal se edifican sucursales. Las sucursales son
supervisadas por un comité de tres miembros o más,
dependiendo de las necesidades y el tamaño. Estos comités
trabajan bajo la dirección del Cuerpo Gobernante.
Cada zona está dividida a la vez en distritos y sometida
a la orientación de un superintendente de distrito. Asimismo,
los distritos están formados por varios circuitos que engloban
unas 20 congregaciones. La figura de un superintendente de circuito
también está presente. Éste último se
dedica a visitar a todas las congregaciones que controla dos veces
al año durante una semana. Sus informes llegan al superintendente
de distrito que los envía a la sucursal pertinente para que,
finalmente, se destinen a la central en Brooklyn. Además,
la función de los superintendentes es la de fortalecer la
unión de las congregaciones, animar a los miembros mediante
discursos y promover el servicio del campo. Estos cargos
son siempre ocupados por varones con dedicación exclusiva,
de modo que su sustento se basa en las contribuciones que reciben
de las congregaciones y de una aportación económica
destinada a sus gastos personales proporcionada por la Sociedad.
Las congregaciones están dirigidas por los ancianos. Tanto
su elección como la de los superintendentes están
supervisadas por el Cuerpo Gobernante, que a partir de
una recomendación, toma la decisión final de acuerdo
con la lógica teocrática que defienden los Testigos
[16]. Antiguamente su elección
era democrática mediante la votación en cada congregación.
Los ancianos son varones experimentados, en lo que atañe
a la organización, que realizan las funciones necesarias
para garantizar la buena marcha de la congregación. En esta
tarea disponen de la ayuda de otra figura, la del siervo ministerial.
Cada congregación acostumbra a tener más de un anciano,
según sus necesidades, llegando a formar un grupo uniforme
donde, teóricamente, ninguno se encuentra por encima del
otro.
Dentro de las congregaciones existe un Comité de Servicio
formado por los miembros del Cuerpo de Ancianos. Este Comité
contempla tres cargos diferenciados: superintendente presidente,
tesorero y superintendente de servicio, que están ocupados
por ancianos con una rotación anual. Existen Departamentos
dentro de las congregaciones como el de Literatura y el de Revistas,
que pueden ser ocupados por siervos ministeriales. También
encontramos otras tareas como las del siervo de cuentas o tesorero,
superintendente de La Atalaya, superintendente de la Escuela
del Ministerio Teocrático o superintendente del Estudio
del Libro. Ocupar un cargo determinado depende del cumplimiento
de una serie de requisitos inspirados en la Biblia y, también,
de la posible recomendación de un anciano. La aprobación
final proviene del Cuerpo Gobernante. Existen factores
que impiden acceder a estos cargos como ser mujer, muy joven o recién
bautizado.
Finalmente, nos encontramos con los publicadores que tienen la
tarea principal de proclamar las buenas nuevas. Esta encomienda
es llevada a cabo por todos los Testigos, independientemente de
su posición dentro del organigrama central, participando
en la predicación pública del Reino de Dios. En función
de las horas dedicadas a la predicación, pueden distinguirse
tres tipos de precursores: los auxiliares, los regulares y los especiales.
Los precursores se diferencian de los publicadores porque se comprometen
a realizar una serie determinada de horas fijadas por la Organización.
El precursorado auxiliar supone dedicar 50 horas al mes a la actividad
de ir de puerta en puerta, mientras que el regular implica
70 horas mensuales de predicación [17].
Comúnmente, se anima a los publicadores a realizar uno de
estos dos servicios durante un período de su vida para demostrar
su afecto por Jehová. Para ser precursor regular es requisito
haber pertenecido al grupo por un mínimo de seis meses. Tanto
en este tipo de precursorado como en el especial, los nombramientos
dependen de la Sociedad.
Los precursores especiales tienen la labor de iniciar la predicación
en aquellas zonas donde no existen los Testigos, y ofrecer una ayuda
determinada a partir de un problema específico. La dedicación
es completa y supone 140 horas de predicación mensual, por
eso reciben ayudas por parte de la Sociedad. Estos precursores tienen
su base en los regulares, que a partir de su actividad son asignados
por la Sociedad para cubrir nuevas funciones.
En la medida de sus posibilidades, los circuitos imparten cursos
especiales destinados a los precursores llamados Escuela del
Servicio de Precursor. Estos cursos tienen una duración
de dos semanas y sus contenidos van desde información bíblica
hasta sugerencias prácticas para aplicar en la predicación
[18]. En la sede central de Nueva
York se llevan a cabo unos cursos de cinco meses para formar misioneros.
Es lo que se denomina Escuela Bíblica de Galaad,
dedicada a formar predicadores a tiempo completo mediante una instrucción
especial que prepara para la obra misional a ministros con experiencia.
Entonces son enviados a las Dentro de los hogares Betel
(sucursales) de todo el mundo también pueden encontrarse
personas que han decido dedicar su vida a la Organización.
Esto implica dejar sus trabajos y otras ocupaciones para pasar a
formar parte de la gran familia de forma voluntaria, dispuestos
a realizar cualquier tarea que sea necesaria en Betel.
En el momento de la predicación, los publicadores se organizan
mediante territorios. Cada congregación divide el terreno
físico que la rodea y, seguidamente, se va distribuyendo
entre sus predicadores para garantizar que su mensaje llegará
a un gran público. Por otro lado, cada mes los publicadores
rellenan una hojita llamada informe donde se anotan el
número de horas dedicadas a la predicación, las revistas
y libros colocados, las revisitas y el número de estudios
bíblicos que se conducen.
Los miembros de cada congregación realizan cinco reuniones
semanales. Una de ellas se denomina Estudio del Libro y
habitualmente se realiza a principios de semana, aunque puede variar
en función de las necesidades de cada congregación.
Esta reunión se desarrolla en el hogar de algún hermano/a
[19] o en el Salón del
Reino en pequeños grupos de unas veinte personas. El contenido
consta del seguimiento de uno de los libros editados por la Sociedad
durante una hora. El estudio está dirigido por un anciano
o un siervo ministerial y se suele realizar a última hora
de la tarde, sobre las 20.00 h., para facilitar la asistencia de
aquellos que trabajan, aunque es un horario flexible según
las necesidades de los miembros de cada grupo.
Durante la semana hay un día en que se realizan dos reuniones
de tres cuartos de hora cada una. La primera recibe el nombre de
Escuela del Ministerio Teocrático y tiene el objetivo
de preparar a los Testigos para ser mejores proclamadores de
las buenas nuevas. Seguidamente, tiene lugar la Reunión
de Servicio que centra su atención en dar testimonio
en el territorio local. Se suelen preparar demostraciones asignadas
previamente para reproducir situaciones cotidianas que preparen
a los Testigos en el momento de dar a conocer su mensaje. La información
proviene de un boletín llamado Nuestro Ministerio del
Reino redactado por el Cuerpo Gobernante.
La quinta reunión se celebra durante el fin de semana, preferentemente
un domingo. También consta de dos partes y tiene una duración
de dos horas. En la primera parte se pronuncia un discurso público
que los asistentes pueden ir siguiendo mediante la Biblia. En la
segunda se estudia un artículo de la revista La Atalaya
mediante preguntas y respuestas.
Todas las reuniones son públicas y están presididas
por una oración tanto en su inicio como en su final. Las
cuatro últimas también incluyen cánticos de
alabanza a Jehová que actúan como intermedio entre
cada sesión. En las cinco se insta a los asistentes a prepararse
el material sobre el cual se hará referencia. Los Testigos
también acostumbran a reunirse los domingos por la mañana
para preparar salidas organizadas al servicio del campo.
Las reuniones se realizan en Salones del Reino [20].
Se trata de locales habilitados para la celebración de estas
reuniones, de alquiler o de propiedad. Los gastos son cubiertos
íntegramente por los miembros de cada congregación,
aunque son registrados a nombre de la Sociedad Watch Tower
con el objetivo de evitar problemas de propiedad si algún
miembro abandona el grupo.
Además de las reuniones semanales, los Testigos asisten
a diversas asambleas a lo largo de todo un año. Concretamente,
celebran una asamblea de distrito una vez al año de tres
o cuatro días de duración, una asamblea de circuito
una vez al año de dos días de duración y, para
cada circuito, se prepara una vez al año un día especial
de asamblea. Estas asambleas suelen celebrarse en locales de propiedad
o se alquilan si no se dispone de ninguno. Otra modalidad de asambleas
son las internacionales. Se trata de la celebración simultánea
de grandes asambleas en diferentes ciudades e idiomas. Se emiten
a través de un canal de radio de corto alcance para que tanto
los hermanos/as con problemas físicos como aquellos que están
trabajando en la asamblea puedan beneficiarse de sus contenidos.
Se alquilan auditorios públicos, escuelas, teatros, campos
deportivos, etc., para su realización. Las asambleas acostumbran
a ser conocidas por la celebración de bautismos multitudinarios.
Todas tienen el objetivo de proveer estímulo referente a
la predicación de las buenas nuevas, e instrucción
basada en la Palabra de Dios. Los gastos, tanto de los Salones del
Reino como de las Asambleas, quedan sufragados mediante contribuciones
voluntarias [21]. Además,
los Testigos construyen sus propios salones mediante voluntarios
y disponen de técnicos, ingenieros, delineantes, carpinteros,
etc., dentro de sus filas que colaboran de forma gratuita.
La celebración más importante para los Testigos de
Jehová es la Conmemoración de la muerte del Señor.
Se reúnen una vez al año para celebrar el rescate
que realizó Jesucristo por la humanidad, como muestra de
su profundo respeto por el significado de esta muerte. El calendario
lunar determinada la fecha y la celebración tiene lugar cuando
se produce la primera luna llena después del equinoccio de
primavera, justo en el momento en el que se considera que se realizó
la Santa Cena [22]. Los Testigos
aprovechan esta ocasión especial para invitar a familiares
y amigos. De forma simbólica, los asistentes a esta ceremonia
se pasan los unos a los otros los emblemas que representan el cuerpo
y la sangre de Cristo, ya que sólo los ungidos pueden participar
(comer) del pan y del vino.
La vida cotidiana
De forma individual cada Testigo es responsable de acceder a todo
el alimento espiritual necesario para mantenerse alerta,
teniendo en cuenta que el tiempo del fin de este sistema de
cosas está muy cerca. En este sentido, las publicaciones
editadas por la Organización son fundamentales, sobre todo
las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, editadas
quincenalmente. La Atalaya trata temas de tipo doctrinal, mientras
que ¡Despertad! hace referencia a cuestiones cotidianas
enfocadas desde una óptica religiosa.
Por otro lado, los Testigos representan la única religión
verdadera y, por lo tanto, su conducta debe de ser digna de
imitar y un ejemplo a seguir. Su vestimenta debe estar de acuerdo
con este sentimiento, por eso se les anima a vestir “con buen
arreglo y modestia” en todas las actividades diarias como
la predicación o la asistencia a las reuniones.
El Estudio de Familia forma parte de las rutinas cotidianas
llevadas a cabo por las familias Testigos. Se reúnen todos
los miembros de la familia con el objetivo de compartir el mensaje
bíblico para fortalecer y reafirmar su fe. Además,
se realiza el estudio a cada hijo/a [23]
y, tanto el padre como la madre llevan a cabo un estudio personal.
Así, los hijos asisten a las reuniones semanales desde su
infancia y son socializados conforme las creencias y doctrinas del
grupo. Asimismo, se aprovecha la coincidencia de todos los miembros
de la familia en un momento determinado del día [24],
para considerar un fragmento de la Biblia mediante el librito: Examinando
las Escrituras Diariamente. Se trata de un acto diario que
consiste en leer un texto bíblico seguido de un breve comentario.
Antes de cada comida se realiza una oración como muestra
de agradecimiento a Jehová, que lleva a cabo un varón
o, en su ausencia, se abre la posibilidad para que la realice una
mujer.
En referencia al tiempo de ocio, los Testigos suelen pasarlo con
otros miembros del grupo siguiendo la exhortación bíblica
de relacionarse con personas edificantes, aunque no está
prohibido de forma específica compartir este tiempo con personas
del mundo. Las salidas al campo o a la montaña, o las
reuniones informales entre los miembros de una congregación
son habituales, sobre todo entre los jóvenes ya que deben
de hacer frente a la presión de no dejarse llevar por las
diversiones inmorales del mundo que les rodea.
Las mujeres tienen la opción de trabajar, aunque acostumbran
a desarrollar el rol de amas de casa y de publicadoras activas.
Es posible que trabajen durante algún tiempo pero el peso
económico familiar acostumbra a recaer sobre los varones.
De forma generalizada, se anima a los Testigos a no dedicar demasiado
tiempo a sus estudios. Por este motivo, la gran mayoría no
realiza estudios superiores ya que se enfatiza la necesidad de dar
a conocer la luz, porque el fin está muy cercano
[25]. Hay que señalar
que con el tiempo esta tendencia está cambiando, ya que se
asocia estudios con trabajo y, por lo tanto, el hecho de iniciar
una carrera universitaria se critica menos.
Además, hay que tener en cuenta la asistencia regular a
las cinco reuniones semanales y su participación en la predicación
de casa en casa.
La conversión
Dentro de la vida de un Testigo la predicación ocupa un
lugar fundamental. La creencia en la cercanía del reinado
milenario de Cristo, hace que se sientan con la responsabilidad
de dar a conocer su mensaje de salvación al mayor número
de personas posible. Es lo que denominan salir al ministerio
del campo.
Existen dos formas de entrar en contacto con los Testigos: mediante
la predicación tanto de casa en casa como de una manera informal
y, por el hecho de haber nacido en el sí de una familia Testigo
de Jehová.
Puede apreciarse el papel central de la predicación mediante
los diferentes niveles de precursorados establecidos, la Escuela
Bíblica de Galaad, las publicaciones de la Sociedad
y el alimento espiritual provisto en las reuniones semanales.
El convencimiento de la proximidad del tiempo del fin hace
que esta práctica sea vital. Así, es habitual ver
parejas de Testigos predicando por las calles o las casas. Su objetivo
es iniciar una conversación con las personas proponiendo
temas de actualidad y ofreciendo su punto de vista. Si la persona
muestra interés se le ofrece una publicación de la
Sociedad y se prepara una nueva visita. Es lo que se conoce como
revisita. Si las visitas se van repitiendo sucesivamente
y la persona está dispuesta, se le propone iniciar un estudio
bíblico gratuito.
El estudio bíblico permite conocer las creencias básicas
de los Testigos. Inicialmente, la sugerencia era que los publicadores
estudiaran un mínimo de dos libros con las personas interesadas,
aunque esta medida cambió con la publicación del libro
El conocimiento que lleva a vida eterna [26].
Actualmente se entiende que la consideración de este libro
es suficiente para dedicar la vida a Jehová Dios [27].
El libro trata temas como el modo de alcanzar un feliz porvenir,
el conocimiento de Dios, las acciones llevadas a cabo por Dios en
beneficio de la humanidad, etc. Otros libros que pueden servir como
complemento son: El hombre más grande todos los tiempos
(1990) o Usted puede vivir para siempre en el paraíso
en la Tierra (1982). Si es posible, el estudio se inicia con
una oración que realiza uno de los publicadores. Seguidamente,
se procede a la lectura de un fragmento del libro a través
de párrafos y se van formulando las preguntas que vienen
indicadas a pie de página para comprobar que el estudiante
se familiariza y entiende lo que lee. También se apoya el
contenido del libro mediante el uso de la Biblia. De esta forma,
se refuerza lo que se está comentando y, además, permite
al futuro miembro familiarizarse con el uso de la Biblia.
El siguiente paso es la asistencia a las reuniones semanales de
forma progresiva. El Salón del Reino permite conocer a otros
miembros y el funcionamiento interno de los Testigos de Jehová.
Se anima al novel a participar en las reuniones dando sus comentarios
y a efectuar su preparación previa.
Este proceso puede durar entre meses y varios años, dependiendo
del progreso del futuro miembro. Durante este período se
evalúa su implicación con las nuevas creencias. Es
decir, su asimilación y aplicación en la vida cotidiana.
Esto puede comportar la renuncia a ciertos hábitos como fumar,
beber en exceso, dejar ciertas amistades, etc., para vestirse
de la nueva personalidad. Estos cambios en su conducta permitirán
el inicio de la predicación y la preparación para
el bautismo.
Después de un período de predicación, el neófito
tiene la posibilidad de dedicarse completamente a la Sociedad mediante
el bautismo. El acceso a este ritual está condicionado por
un Comité de Servicio que, a través de tres
reuniones, debe decidir si el aspirante a Testigo cree firmemente
todo lo aprendido y lo aplica en su vida diaria. En estas reuniones
el futuro miembro debe responder a unas preguntas [28]
que puede prepararse previamente y, si lo cree necesario, puede
recibir la ayuda de un hermano calificado para resolver cualquier
duda. Una vez superada la prueba es el momento de escoger una fecha
para celebrar el bautismo que coincide con la celebración
de una asamblea de circuito o de distrito.
Los Testigos de Jehová simbolizan su dedicación personal
con la Organización que representa a Dios mediante la inmersión
pública en agua. Un discurso público dedicado a los
nuevos miembros marca el inicio de esta celebración. En el
discurso se formulan dos preguntas que éstos deberán
contestar con un claro ¡sí! Acto seguido se cambian
de ropa y, por sexos, proceden a bautizarse. Ya son miembros de
la comunidad.
Una vía alternativa para llegar a ser Testigo es, como se
ha comentado antes, el hecho de haber nacido dentro de una familia
que forme parte de la comunidad. Desde su infancia el pequeño/a
es socializado/a conforme las creencias familiares mediante el Estudio
de Familia y su asistencia regular a las reuniones. Se espera
que el hijo/a llegue a manifestar su compromiso con el grupo mediante
el bautismo, aunque desde su nacimiento se le considera un miembro
más. Con este objetivo, realiza un estudio bíblico
aunque se diferencia de un miembro que ingresa de adulto porque
no debe deshacerse de su vieja personalidad, ya que anteriormente
no ha pertenecido a otra organización religiosa ni ha tenido
contacto con otros grupos contaminantes.
Existe la posibilidad de expulsión cuando un miembro se
aleja de las normas internas del grupo. Una persona expulsada es
aquella que ha cometido un pecado considerado grave por la Organización
y castigado con la expulsión. Algunos de estos pecados podrían
ser la fornicación, el adulterio, el abuso del alcohol y
de las drogas, la homosexualidad, etc. (Gal. 5: 19- 21). Una vez
que se conoce la noticia se forma un Comité Judicial
con un mínimo de tres ancianos para hacerse cargo de la situación.
Si se confirma el pecado, el miembro será expulsado de la
congregación y el resto no podrá mantener ningún
tipo de contacto con él/ella. Esta decisión pretende,
por un lado, conseguir que el pecador se arrepienta y muestre su
intención de rectificar y, por el otro, mantener el orden
y la unión dentro del grupo. Si este arrepentimiento se hace
visible, entonces existe la posibilidad de plantear su restablecimiento
dentro de la congregación.
Cuando la persona no está de acuerdo con la decisión
tomada, se constituye un Comité de Apelación
que, en el plazo de una semana, deberá tomar una decisión.
Si el veredicto coincide, la resolución de expulsión
se anunciará en la congregación ya que esa persona
deja de formar parte de la comunidad y, por lo tanto, el trato que
debe recibir está restringido totalmente.
Existen dos formas alternativas de desvincularse de los Testigos
de Jehová. Una es la desasociación respecto
del grupo que se diferencia de la expulsión porque se trata
de una decisión voluntaria e individual. Esto significa que
no proviene de la influencia de un pecado ni de la mediación
de un Comité Judicial, aunque las consecuencias
son las mismas, la relación con la persona desasociada ya
no vuelve a ser la misma.
En cuanto a la segunda forma de alejarse de los Testigos, debe
remarcarse que también proviene de una decisión personal
y está relacionada con una práctica que puede darse
en algunas ocasiones, la inactividad espiritual. Se trata
de un proceso gradual, casi imperceptible, en el que la persona
va abandonando progresivamente todas las prácticas asociadas
a la vida de los Testigos. Poco a poco deja de asistir a las reuniones,
el ritmo de la predicación baja hasta ser inexistente, la
relación con los otros hermanos desaparece, etc., hasta que
llega a un punto en el que prácticamente no mantiene ningún
tipo de relación con el grupo. Sólo asiste a determinados
actos considerados importantes como, por ejemplo, la Conmemoración
de la muerte de Jesucristo o algunas asambleas. Incluso, puede ser
que con el tiempo no se presente en estos eventos. Los motivos que
pueden provocar este distanciamiento son diversos: problemas financieros
o familiares, enfermedades, desilusión, desacuerdo respecto
determinada creencia bíblica, etc. Desde el interior del
grupo se anima a estas personas a que vuelvan, ya que se considera
que si antes tenían fe en la Organización pueden volver
a conseguirlo [29].
Por eso, a diferencia de las otras formas de abandonar el grupo,
el contacto con estas personas no está condicionado porque
existe la posibilidad de que en cualquier momento puedan volver
a formar parte del pueblo de Jehová.
Las relaciones institucionales
Los Testigos tienen la seguridad de que poseen la religión
verdadera por varios motivos. En primer lugar, porque defienden
con lealtad la Biblia como la palabra sagrada de Dios (Juan 17:
17). En segundo lugar, porque se mantienen separados de los asuntos
del mundo (Sant. 1: 27, 4: 4). Y en último lugar, porque
testifican acerca del nombre divino, Jehová, y proclaman
el Reino de Dios como la única esperanza de la humanidad.
Esta filosofía tiene consecuencias a la hora de ponerse
en contacto con otras instituciones sociales. Por lo que respecta
a su relación con otras religiones y a la posibilidad de
iniciar diálogos, nunca han sido partidarios. Entrar en contacto
con otras confesiones religiosas no es uno de sus objetivos, ya
que consideran que están contaminadas por Satanás
el Diablo porque no siguen las normas de Dios. Según los
Testigos, las otras religiones, sobre todo la católica, han
hecho un uso incorrecto de la Biblia, quedándose sólo
con aquellas partes que les benefician y les dan más libertad.
No asisten a otras ceremonias religiosas ni tienen interés
en las creencias y prácticas de otros grupos, al contrario,
las rechazan.
Otro punto que puede ser conflictivo es el que hace referencia
a las relaciones con la familia. En el caso que todos los miembros
formen parte del grupo no hay ningún problema. En cambio,
si existe división puede suceder que algunos familiares no
entiendan la actuación de los Testigos en determinadas situaciones
como, por ejemplo, cuando no celebran las Navidades ni los cumpleaños.
Puede ser que les cueste adaptarse a la nueva situación y
que lo tomen como un desprecio. Con el tiempo llegan a acostumbrarse
o, simplemente, las relaciones se rompen para siempre. La reacción
de familiares y amigos dependerá de cada caso concreto.
En el apartado dedicado a las creencias de los Testigos se mencionó
que el no formar parte de este mundo, incluye el hecho
de abstenerse de participar en todo tipo de elecciones y en el servicio
militar. También se contemplaba la creencia de las transfusiones
de sangre y cómo ésta influye en los Testigos en el
momento de tomar alguna decisión relacionada con esta cuestión.
Por lo tanto, no me extenderé de nuevo en su explicación
pero se debe tener en cuenta que estas actitudes han sido motivo
de polémica y han dificultado las relaciones de los Testigos
con las instituciones políticas y sociales en diversas ocasiones.
Síntesis
Al hacer referencia a los Testigos de Jehová, alguna de
las imágenes que nos pueden venir a la mente son las relacionadas
con las transfusiones de sangre y la predicación a través
de sus publicaciones (sobre todo La Atalaya y ¡Despertad!).
Es posible que en más de una ocasión nos haya molestado
conocer noticias relacionadas con la cuestión de las transfusiones
de sangre o recibir visitas en nuestros hogares de una pareja de
Testigos. Aunque es probable que estos ejemplos sean los más
populares y difundidos, la Organización de los Testigos implica
todo un sistema doctrinal y estructural con un trasfondo más
complejo.
Con la Sociedad Watch Tower como símbolo visible de su organización
y bajo las directrices del Cuerpo Gobernante, los Testigos
constituyen una estructura sólida y eficaz a la hora de mantener
y difundir sus principios. Al sentirse representantes del único
Dios verdadero en la tierra se esfuerzan por llevar a cabo
una misión de evangelización a escala mundial. A través
de una cronología bíblica propia, tienen el convencimiento
de que nos encontramos en los últimos días simbolizados
a partir del año 1914. Por eso, transmiten su mensaje basado
en la Biblia, Palabra de Dios. Con este objetivo, la vida de un
Testigo se caracteriza por determinadas rutinas como son la predicación,
las reuniones, el estudio personal y de las publicaciones, las asambleas,
etc.
De este modo, mantienen una relación específica con
el resto de la sociedad que les rodea. Por un lado, la creencia
de ser el pueblo escogido de Dios y, por lo tanto, la única
religión verdadera, los aleja de participar de muchas
de las actividades de este mundo ya que no se sienten parte del
mismo. Por otro lado, forman parte de algunas de las rutinas cotidianas
como puede ser el trabajo seglar. Asimismo, se relacionan con otras
personas con la finalidad de ofrecerles su mensaje de salvación.
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